Favier Dubois & Spagnolo

Jornada LEY DE EMPRENDEDORES Y ‘SOCIEDAD POR ACCIONES SIMPLIFICADA’ ASPECTOS PROFESIONALES E INTERDISCIPLINARIOS.

LEY DE EMPRENDEDORES Y ‘SOCIEDAD POR ACCIONES SIMPLIFICADA’

ASPECTOS PROFESIONALES E INTERDISCIPLINARIOS.

 

JUEVES 18 DE MAYO DE 2017

FACULTAD DE C.ECONÓMICAS (UBA)

PROGRAMA

APERTURA. 16,00 hs.

 

PRIMER PANEL.16,15 hs.

 

LEY 27.349: CAPITAL EMPRENDEDOR.

DESGRAVACION FISCAL. “CROWDFUNDING”.

 

OBJETIVOS E INSTRUMENTOS: LUCAS CORNEJO (DNCS):

TRIBUTACION: ALDO MAGGIOLO

MERCADO DE CAPITALES: ROCÍO BALESTRA (C.N.V.)

 

-MOD. PREGUNTAS Y DEBATES: MATIAS ARIEL FERNANDEZ

 

SEGUNDO PANEL: 18,30 hs.

 “SOCIEDAD POR ACCIONES SIMPLIFICADA”

Y EMPRESAS FAMILIARES

 

NUEVO TIPO SOCIAL: GUILLERMO RAGAZZI

REGIMEN CONTABLE: ELIZABETH GARRIDO

EMPRESAS FAMILIARES: EDUARDO M. FAVIER DUBOIS

-MOD. PREGUNTAS Y DEBATES: JUAN IGNACIO RECIO

 

CLAUSURA: 20,30 hs.

 

SORTEO DE LIBROS DEL IADECO

CERTIFICADOS DE ASISTENCIA

VINO DE HONOR.

ORGANIZAN: Departamento de Derecho de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, junto con la Cátedra I de Derecho Económico II y el Instituto Autónomo de Derecho Contable (IADECO),

AUSPICIAN: Departamento de Contabilidad, Departamento de Tributación, Escuela de Posgrado y el Centro de Estudios y de Investigación Jurídica de la Empresa (CEIJE), todos  de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, y el Instituto Argentino de la Empresa Familiar (IADEF).

DIRECTORES: CARLOS MARÍA NEGRI Y EDUARDO M. FAVIER DUBOIS.

COORDINADORES: JOSE MARIA CURÁ Y JUAN IGNACIO RECIO.

OBJETIVOS: La exposición y análisis de las nuevas normativas desde un enfoque profesional y multidisciplinario.

DESTINATARIOS: Profesores, Graduados, Investigadores, Emprendedores y Alumnos.

CERTIFICADOS DE ASISTENCIA: Para los participantes inscriptos hasta el 17 de mayo, inclusive.

INFORMES E INSCRIPCIÓN: https://www.eventbrite.com/e/ley-de-emprendedores-y-sociedad-por-acciones-simplificada-tickets-34250652624

LUGAR: Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Av. Córdoba 2122, Salón de Actos, Edificio Histórico, segundo piso. C.A.B.A..

 

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

Inscripciones en este enlace

CAMBIOS EN LA RESPONSABILIDAD DE SOCIOS Y DIRECTORES: GANADORES Y PERDEDORES EN LAS ÚLTIMAS REFORMAS LEGALES

Abril 28, 2017Destacados, Prensa, Sociedades0

CAMBIOS EN LA RESPONSABILIDAD DE SOCIOS Y DIRECTORES: GANADORES Y PERDEDORES EN LAS ÚLTIMAS REFORMAS LEGALES

        Eduardo M. FAVIER DUBOIS[1]

Un importante cambio de paradigmas en materia de responsabilidades societarias se ha producido a partir de la vigencia del nuevo Código Civil y Comercial, como así de las reformas a la ley general de sociedades 19.550 por parte de las leyes 26.994 y 27.290 y, recientemente, con la sanción de ley de Emprendedores 27.349.

Tales cambios han reducido la responsabilidad de los socios y agravado la de los administradores permitiendo discernir entre “ganadores” y “perdedores”.

I.-En efecto, los socios resultaron “ganadores” en materia de responsabilidad si se considera que:

1.-En las anteriores sociedades “de hecho” e “irregulares” los socios respondían con todo su patrimonio personal por todas las deudas sociales en forma solidaria e ilimitada (art. 23 L.S.), mientras que ahora, en las sociedades de la Sección IV, también denominadas “simples” o “residuales”, los socios responden –como regla- en forma “mancomunada” y por “partes iguales” (art. 24 LGS).

2.-Antes era imposible constituir una sociedad de un solo socio y, cuando se llegaba a esa situación en una sociedad preexistente, debía disolverse asumiendo el socio único una responsabilidad ilimitada y solidaria por las obligaciones sociales contraídas (art. 94 inc. 8° LS). Ahora, a partir de la reforma de la ley 26.994 a la ley general de sociedades (ley 19.550) se admite la constitución de “sociedades anónimas unipersonales” (SAU) con responsabilidad limitada del único socio (arts. 1° y 163). Además, a partir de la ley 27.290 ya no se requiere en la “SAU” directorio plural ni sindicatura plural, aunque sí mantienen la fiscalización permanente de la autoridad de control societario (art. 299 inc. 7°), que es la Inspección General de Justicia en CABA.

3.-En otros tipos sociales, la reducción a uno del número de socios no genera ahora disolución automática (art. 94 bis) ni responsabilidad ilimitada de ese socio (art. 21), quien queda bajo las reglas de las sociedades de la Sección IV (ver nro.1).

4.-La reciente ley de Emprendedores 27.349, que también crea a la “Sociedad por acciones simplificada” (S.A.S.), admite la constitución unipersonal de tal sociedad (art.34), brindando limitación de la responsabilidad del socio y grandes facilidades de constitución y funcionamiento, sin sometimiento a fiscalización estatal societaria alguna.

II.-Muy distinto es el panorama de la responsabilidad de los administradores societarios, quienes resultaron “perdedores” ya que su responsabilidad fue agravada:

1.-Mientras que en el texto formal del art. 274 de la ley de sociedades 19.550, y más allá de las opiniones doctrinarias, los directores no respondían en caso de culpa “leve” sino solo en caso de “dolo, abuso de facultades o culpa grave”, en el nuevo Código Civil y Comercial se establecieron normas en materia de personas jurídicas que responsabilizan a los administradores por “culpa” sin permitir excluir a la culpa “leve” (art. 160 CCCN), además de obligarlos a implementar sistemas y medios preventivos que reduzcan el riesgo de “conflicto de intereses” (art. 159 CCN), lo que no hacía la ley societaria.

2.-El plazo de prescripción de la acción de responsabilidad social contra los administradores, que antes era, como regla, de tres años (art. 848 inc. 1° del derogado Código de Comercio), y en algunos casos, como excepción frente a terceros por considerarla extracontractual, de dos años (art. 4037 del Código Civil derogado), se unifica en la regla de tres años (art. 2561 CCCN), pero se extiende en la práctica porque el curso de la prescripción queda suspendido mientras el administrador continúa en el cargo (art. 2543 inc. d CCCN).

4.-En materia de responsabilidad de los administradores en caso de quiebra, la ley 24.522 es restrictiva y exige “dolo” en la actuación (art. 173 ley 24.522), pero el art.1724 del nuevo Código Civil amplía dicho concepto, que ahora no solo se configura cuando se provoca un daño “de manera intencional” sino también cuando existe “manifiesta indiferencia por los intereses ajenos”, lo que extiende la responsabilidad a muchos otros casos.

5.-Finalmente, en cuanto a la responsabilidad de los “administradores de hecho”, que antes era solo una construcción de la doctrina, la misma aparece expresamente consagrada en recientes textos legales como son el art. 191 del CCCN, que establece su solidaridad por las obligaciones suscriptas en caso de insuficiencia de los bienes en las “simples asociaciones”, y el art. 52 de la ley 27.349, que les da las mismas responsabilidades de los administradores en el caso de la “sociedad por acciones simplificada”.

Frente a este panorama, y a la hora de explicar el cambio de paradigmas parecería que, en materia de responsabilidad de los socios, el sistema societario argentino ha girado hacia la libertad contractual y acotamiento de riesgos, lo que es congruente con los principios mundiales del “Gobierno Corporativo” que consideran a todo socio un “inversor” y, por ende, buscan alentarlo.

Diversa es la situación de los administradores, donde subsiste un debate mundial sobre cuál es la mejor forma de medir sus responsabilidades.

Es así que, por un lado, las reglas del “Buen Gobierno Corporativo” buscan controlar y sancionar a los directores como modo de reducir los “riesgos de agencia”, esto es, que privilegien sus propios intereses por sobre los de la sociedad y sus accionistas. Pero, por otro lado, se sostiene que las responsabilidades y sanciones legales no deben ser tan pesadas y gravosas que provoquen desaliento para ocupar los cargos de directores a las personas más capacitadas y especializadas para ello, dejando el lugar a personas menos idóneas.

Ahora bien, desde la realidad local existe un elemento que inclina la balanza hacia la mayor responsabilización de los administradores: no existe un “mercado” de directores independientes ya que en la inmensa mayoría de los casos los administradores de las sociedades son sus propios dueños.

Desde tal situación, el agravamiento de la responsabilidad de los administradores aparece correctamente dirigido a la protección de los socios minoritarios, generalmente víctimas del abuso de las mayorías que administran a la sociedad y, por sobre ello, a la tutela de los terceros: acreedores, trabajadores y Fisco, en el momento de la verdad: la insolvencia y quiebra de la empresa.

[1] Doctor en Derecho. Profesor Titular de Derecho Comercial en las Facultades de Derecho y de Ciencias Económicas de la U.B.A. www.favierduboisspagnolo.com

Blanqueo de inmuebles en una sociedad: hay tiempo hasta 2018 para la escritura

Abril 18, 2017Prensa0

Nota publicada en El Cronista. Lunes 17 de Abril de 2017

Blanqueo de inmuebles en una sociedad: hay tiempo hasta 2018 para la escritura

Ruperto el golfista

Abril 12, 2017Cuentos0

RUPERTO EL GOLFISTA

El destino de Ruperto era ser golfista, aunque por muchos años lo había ignorado. A diferencia de sus compañeros del club, Ruperto había comenzado a jugar al golf de grande. Desde chico había mirado al juego sin ningún interés pensando que no era para él, que era un deporte para gente sola, rica o vieja. Ocurrió de pronto, el día que cumplió sesenta años, cuando estando divorciado y sin hijos, ya retirado de su empresa y dedicado laxamente a administrar sus ahorros e inversiones, que se sintió sólo, rico y viejo y decidió empezar a practicar golf.

Fue así que conoció a Estela, una profesora de Golf que le recomendó un viejo cliente de nombre Fabián. Ella era una ex campeona de golf que pasaba su madurez dando lecciones, no para ganarse la vida, que ya tenía segura en lo material, sino como un modo de evitar el aburrimiento, que es la maldición dada por Dios a los ricos. Por eso sólo enseñaba a gente que consideraba divertida: artistas, políticos, diplomáticos, empresarios…. Ella aceptó tomar como alumno a Ruperto, al que le habían descripto como un pálido ex ingeniero de sistemas que misteriosamente había hecho buena plata, sólo porque se lo recomendó Fabián, a quien admiraba y con quien tiempo atrás tuvo una especie de romance que aún seguía con final abierto.

La cita para la primera clase fue en el driving de la Costanera Norte, lugar donde los golfistas de todas las clases y categorías, dejando a un lado sus diferencias y unidos por el miedo al fracaso, se encuentran durante los días de semana para practicar el deporte más odiado y amado del mundo. Esa igualdad desaparece los fines de semana cuando cada uno va por su lado al Club que le corresponde, según su status social, bolsillo o nivel de juego, para rendir examen de golf ante el inapelable tribunal de sus compañeros. De dicho examen dependerá, en muchos casos, su estado de ánimo de la semana siguiente y, por encima de ello, su autoestima y el sentido de su propia vida.

El día fijado para la primera lección Ruperto, conforme con su estilo, fue preparado para deslumbrar a Estela con relucientes palos de golf, vestimenta reglamentaria y zapatos a tono. Estaba tan elegante que podía haber sido confundido con un exitoso profesional vestido para disputar el torneo de Augusta, el más famosos de Estados Unidos. Pero Estela, que de golfistas conocía mucho, en seguida se dio cuenta que se trataba de elementos de golf conseguidos de segunda mano por internet, en buen estado, pero de baja calidad, lo que evidenciaba que el hecho de que Ruperto fuera rico no impedía que fuera algo miserable. Se miraron fijamente un rato. La primera impresión no fue feliz para ninguno. Ruperto esperaba una mujer de físico más atractivo y acorde con una sensual voz telefónica. Estela no lo vio como un tipo divertido y, para castigarlo le dio una primera clase teórica, lo que decepcionó las ganas de empezar a practicar de Ruperto. De esa clase recordó sólo dos cosas básicas: se sale a jugar en grupos de cuatro y gana el que completa los 18 hoyos con menos golpes.

En cuatro meses de clases Ruperto estaba listo para salir a jugar a una cancha y Estela lo recomendó al Club “San Alberto”, donde ella había competido en su mocedad y tenía muchos amigos. Fue así que empezó a jugar y a sentir los miedos de todos los principiantes: en la salida a la cancha, ante la vista de todo el club, el miedo a errarle a la pelota en el primer tiro o pegarle muy mal. En otros hoyos: la vergüenza frente a sus compañeros de tirar mal e irse al agua, de dejar la pelota dentro de las ramas de un árbol, de mandarla fuera de la cancha, o de demorar el juego ante la mirada impaciente o fastidiosa de los otros miembros del grupo. Lo curioso fue que esas experiencias negativas, que lo estresaban, no lo frenaron sino todo lo contrario. Tenía la sensación de estar entrando a otra dimensión encontrándose con algo que daría sentido a su vida, por lo que intensificó sus clases con Estela y sus prácticas en el driving.

Luego de un año, una mañana de sol mientras caminaba por el campo de golf tuvo una epifanía y se dio cuenta que ya era un jugador de golf: tenía cierta experiencia y regularidad, un handicap razonable para su edad, y podía jugar con cualquiera sin pasar vergüenza. Al mismo tiempo comprendió que estaba atrapado por ese deporte y se sorprendió pensando que ahora no le interesaba otra cosa más en la vida que ganar al golf. Y, lo peor de todo, que ya no le importaba el método para ganar, debía hacerlo a cualquier precio. Lejos de rechazar esta última reflexión, que podría ser considerada malsana por un moralista, la hizo propia y se propuso armar un plan para ganar siempre. Fue entonces que su mente de ingeniero encontró una fórmula con dos tácticas combinadas: la primera, hacer que le anoten menos golpes por hoyo. La segunda, lograr que sus adversarios en la línea hagan más golpes por hoyo. Para lograr lo primero debía hacer trampa. En ello lo ayudaron los usos y costumbres del golf. Es que curiosamente, siendo un juego con miles de reglas no tiene árbitros ni jurados, salvo en grandes torneos. Si bien los golpes que da un jugador los debería controlar su compañero de línea, en la práctica cada jugador declara al final del hoyo los golpes que hizo y el compañero los toma por buenos y los anota en su tarjeta. Entonces, cuando jugaba y sabía que no era observado, movía la pelota de lugar mejorando el futuro tiro, reemplazaba una pelota perdida afuera del campo por otra igualita que ponía adentro, o directamente declaraba algún tiro de menos al final del hoyo.

La segunda táctica era más perversa. Consistía en trabajar sobre la cabeza de sus oponentes para hacerlos poner nerviosos y que erraran los tiros importantes. Sabido es que las conversaciones entre golfistas están reglamentadas, y que no se puede hablar en el momento del golpe, ni preguntar qué palo se usó o se usará en un tiro determinado. Sin embargo, los usos y costumbres hacen que los jugadores dialoguen mientras esperan turno para tirar o caminan juntos la cancha, lo que a veces es motivo de negocios y amistades. En el caso de Ruperto, su nefasto plan incluía el averiguar el nombre de las tres personas anotadas en el Club con las que jugaría en la misma línea el sábado siguiente y, con ese dato, utilizar todas sus armas informáticas para encontrar en la vida de cada uno de ellos un hecho o circunstancia con aptitud para ponerlo nervioso: un divorcio, una quiebra, una muerte, una enfermedad, un fracaso profesional, un amorío, un secreto, una estafa, una denuncia penal, una pelea con un socio, una desgracia en la familia, una vergüenza, o lo que fuera. Era así que munido de esa información crítica, aprovechaba algún momento de charla informal para sacar un tema de conversación que produjera en su interlocutor el recuerdo del hecho ingrato y que lo llevara a un estado de nervios para hacer un mal tiro.

El plan resultó y, en seis meses, Ruperto era un jugador invencible, tan admirado como odiado por todo el Club. Esto último porque era un engreído, un despectivo, alguien que se creía superior y que nunca abría su corazón al grupo, alguien con el que sólo se podía hablar de sus éxitos en el golf. Y cuanto más ganaba más superior se sentía y más despreciaba al resto de los mortales. Su vida era ganar al golf y sentía que la vivía plenamente.

Por fin, llegó el momento del torneo anual del Club, con participantes locales y de otros clubes. Había grandes ceremonias e importantes premios y, sobre todo, el premio mayor: la Copa de Oro “San Alberto”, codiciada por todo golfista no profesional que se precie de tal. Ruperto se anotó y, utilizando sus estrategias, logró pasar dos rondas y estar en la final. Averiguó con anticipación los antecedentes de quienes integrarían la línea ese domingo y se encontró con una sorpresa: había un inscripto que no respondía al patrón común de los jugadores con los que hasta ahora se había enfrentado: se trataba de Ceferino, un joven de 18 años nacido y criado en el Chaco, que provenía de un programa de integración social de una comunidad aborigen Quom. “Caramba” pensó, “¿y a este qué le puedo decir?”. El interrogante le duró poco ya que en seguida encontró las diversas penurias experimentadas por la tribu y una situación personal de Ceferino como alguien víctima de abusos. “Bingo”, pensó.

El día del gran juego, de los cuatro finalistas hubo dos que se destacaron y quedaron en situación de definir la copa: Ruperto y Ceferino. Cuando estaban por empezar el último hoyo, Ruperto se acercó casualmente a Ceferino y le hizo un comentario sobre una noticia que había leído sobre abusos en pueblos originarios. Ceferino, que estaba esperando turno para tirar, se detuvo en seco, lo miró fijamente muy serio, luego le sonrió y sacó de su bolsillo un papel que decía “Perdón, no hablo español, sólo el idioma de los Tobas”. Luego de ello, hizo un tiro de salida excelente dejando la pelota muy cerca de la bandera. Ruperto se sintió herido de muerte. Por primera vez su estrategia fallaba y ¡en qué momento! Entonces su estrategia le jugó en contra y Ruperto, nervioso, hizo un mal tiro de salida. Fue así que, luego de pocos golpes, se encontraron definiendo la copa de oro en el último tiro. Ceferino tiró primero un “put” muy difícil que, pese a la distancia, entró limpio en el hoyo y produjo una viva reacción del público. Ahora el turno de Ruperto, si embocaba, empataba, pero se quedaba con la Copa de Oro por una rara regla de ese torneo que favorecía al local. De lo contrario, iba a perder por primera vez en mucho tiempo y nada menos que la Copa de Oro. Pero Ruperto, en lugar de dedicarse a medir el tiro, no podía sacar su vista del rostro de Ceferino. Lo vio joven pero sufrido. Lo vio humilde, pero con una enorme dignidad. Lo vio serio, pero en paz. Y en los pocos segundos que mediaron entre el tiro de Ceferino y el de Ruperto, éste sintió lo que nunca había experimentado antes en su vida: la posibilidad de renunciar a algo para beneficiar a otro, sacrificarse para hacer un bien. Era una idea extraña, desconocida, casi subversiva, pero se le iba colando en la cabeza con la fuerza arrolladora que tienen las revoluciones cuando inician. En pocos segundos esa idea lo dominó. Tiró el “put” cerrando los ojos para no controlar el tiro. Se quedó con los ojos cerrados y los oídos abiertos. Después de un tiempo, que le pareció un siglo, se sintió el suave sonido de una pelota de golf entrando en un hoyo. Era una dulce música para los oídos de cualquier golfista del mundo. Para Ruperto significó otra cosa: nada lo libraría de su destino.

Eduardo Favier Dubois

Buenos Aires, 10 de abril de 2017.

CAMBIO DE TITULARIDAD DE BIENES SOCIETARIOS COMO CONSECUENCIA DEL BLANQUEO: SIETE PASOS RECOMENDABLES DESDE EL DERECHO CONTABLE

CAMBIO DE TITULARIDAD DE BIENES SOCIETARIOS COMO CONSECUENCIA DEL BLANQUEO: SIETE PASOS RECOMENDABLES DESDE EL DERECHO CONTABLE.

Por Eduardo M. Favier Dubois[1]

Conforme con el art. 38, anteúltimo párrafo, de la ley 27.260 de “sinceramiento fiscal”, muchos contribuyentes declararon a su nombre bienes que hoy se encuentran “…en posesión, anotados, registrados o depositados a nombre..” de una sociedad.

Se trata de casos donde la verdadera titularidad es de una persona humana (“principal”) pero la titularidad formal, por diversas razones, se puso a nombre de una sociedad (“testaferro”), configurándose lo que se denomina un “mandato sin representación” relación en la cual el mandante (persona humana) encarga al mandatario (sociedad) que tenga la propiedad formal del inmueble a nombre de la sociedad pero en interés de la persona humana y sujeta a sus instrucciones.

Ahora bien, la misma ley, y su reglamentación, disponen que antes del vencimiento de la declaración fiscal del año 2017 (o sea marzo o abril de 2018), dichos bienes deben figurar a nombre del socio o tercero que hizo la declaración.

A la fecha, habiendo vencido el 31 de marzo pasado el plazo para el blanqueo, todos los que accedieron al mismo en las condiciones indicadas deben cumplir determinados pasos para lograr la titularidad registral a que alude la reglamentación tributaria.

A nuestro juicio, deben cumplirse recaudos societarios, contables y escriturarios que hemos resumido en siete pasos, a saber:

1.-DECISIÓN SOCIETARIA. Es necesario hacer un acta con la decisión del órgano de administración de la sociedad, en el caso de la S.A. del directorio, por la cuál da cuenta de que la titularidad del bien no le corresponde a la sociedad sino a un socio o tercero, que se ha consentido el sinceramiento por éste, y que es necesario practicar los actos para el debido cumplimiento de la ley. Si fuera una sociedad uruguaya, debe tenerse presente la normativa de las leyes 18.930 del año 2012 y 19.288 del año 2014 o su previa “adecuación” a la ley argentina (art. 124 LGS).

2.-PRIMER ASIENTO CONTABLE. Teniendo como documentación respaldatoria dicha acta y las constancias impositivas del sinceramiento, debe practicarse un primer asiento contable dando de baja al bien (inmueble u otro) del activo social y explicando sus razones. El asiento más recomendado es contra “Ajuste de ejercicios anteriores”.

3.-ANÁLISIS JURÍDICO CONTABLE. El mismo debe referirse a dos grandes campos. El primero se refiere al impacto de la salida del bien sobre el patrimonio de la sociedad teniendo en cuenta su patrimonio neto y su capital contable. De dicho análisis surgirá la necesidad o no de reducir el capital y/o de reembolsarlo, o de declarar la disolución y liquidación de la sociedad si no tiene objeto remanente. El segundo campo es el de la situación de los terceros respecto del traspaso. Es que deben contemplarse, por un lado, los eventuales derechos de los acreedores sociales, que tienen prioridad a la luz del art.144 in fine del CCCN. También es posible que haya embargos o inhibiciones a levantar o una situación de concurso preventivo que exija sustituir garantías. Por otro lado, deben atenderse los eventuales derechos de los socios, de sus cónyuges, de sus legitimarios y de sus acreedores personales conforme los arts. 337, 338, 473 y 2444 del CCCN. Lo ideal sería hacer un dictamen jurídico-notarial-contable sobre estos temas.

4.-CONVOCATORIA A ASAMBLEA. O de la reunión de socios que corresponda, para considerar la declaración de no titularidad real del inmueble y para decidir, en su caso, como mitigar el impacto contable o disponer la disolución de la sociedad.

5.-DECISIÓN ASAMBLEARIA. O de la reunión de socios, disponiendo aceptar la no titularidad y asumiendo la obligación de escriturar a favor del verdadero dueño, comisionando al presidente para hacerlo. Al mismo tiempo se adoptarán las demás decisiones antes referidas según cada caso. Si se produjera una reducción de capital no redimida mediante un reembolso, será necesario cumplir con la publicación y demás requisitos del art. 204 de la ley general de sociedades y practicar la inscripción correspondiente en el Registro Público de Comercio en protección de los derechos de los acreedores sociales. En todos los casos resulta conveniente que la asamblea sea unánime para evitar futuras impugnaciones de los socios.

6.-OTORGAMIENTO DE LA ESCRITURA. En la cual comparecen el representante de la sociedad y la persona humana verdadera titular, para formular la declaración de titularidad real y hacer la transferencia del bien a título de cumplimiento del mandato sin representación. Es fundamental que esta escritura consigne el relato de todos los hechos y la individualización de los documentos que sean antecedentes de la operación que hagan “razonable” la existencia del mandato invocado, de modo que pueda ser un “tìtulo perfecto” para futuras transferencias. Tal perfección se reforzaría con la firma de todos los socios y, en su caso, de sus cónyuges (art.470) y legitimarios (art.2461), y/o con el agregado del dictamen referido en el punto 3.-

7.-SEGUNDO ASIENTO CONTABLE. Una vez otorgada la escritura, debe hacerse el asiento contable de cumplimiento de la obligación de escriturar.

Puede ser que algunos no consideren necesario el cumplimiento de todos estos pasos y se limiten a hacer solo una escritura de traspaso. Sin embargo, desde el punto de vista de la seguridad jurídica y del perfeccionamiento del título los siete pasos nos parecen absolutamente convenientes.

Por todo ello invitamos a llevar adelante todos estos pasos con el asesoramiento conjunto de abogados, escribanos y contadores trabajando en equipo, en un verdadero ejercicio de “Derecho Contable”.

 

Buenos Aires, 10 de Abril de 2017.

 

 

[1] Doctor en Derecho. Profesor Titular de Derecho Comercial en las Facultades de Derecho y de Ciencias Económicas de la U.B.A. Presidente del Instituto Autónomo de Derecho Contable (IADECO). www.favierduboisspagnolo.com

La ley de emprendedores: novedades que traen cambios.

Abril 2, 2017Prensa2

LA “LEY DE EMPRENDEDORES”: NOVEDADES QUE TRAEN CAMBIOS.

Por Eduardo M. Favier Dubois[1]

 

El Congreso de la Nación acaba de sancionar la “Ley de Emprendedores” que no solo introduce importantes novedades, en materia de apoyo de actividades emprendedoras, de financiamiento colectivo y de sociedades cerradas, sino también trascendentes cambios.

Como primera novedad, la ley dispone varias medidas de apoyo a la actividad emprendedora y de generación de capital emprendedor mediante la creación de “Instituciones de Capital Emprendedor”, que son personas jurídicas públicas, privadas o mixtas, con el objeto exclusivo de aportar recursos a un conjunto de “emprendimientos”, en base a inversiones recibidas de terceros, quienes podrán deducir del impuesto a las ganancias entre un 75% y un 85% de los aportes realizados, siempre que estos se mantengan por dos años y los inversores estén en normal cumplimiento de sus obligaciones impositivas y previsionales.

También se crea un Fondo Fiduciario para el Desarrollo del Capital Emprendedor (FONDCE), para financiar a los emprendimientos, en forma directa o indirectamente financiando a las instituciones de capital emprendedor, con fondos derivados del presupuesto general o de empresas que decidan apoyar el desarrollo de la industria del capital emprendedor. La ayuda se instrumenta mediante préstamos y/o “aportes no reembolsables”, los que pueden también hacerse a instituciones que ofrezcan servicios de “incubación o aceleración de empresas”, siempre que exista una contrapartida a reglamentar.

La segunda novedad se refiere a los sistemas de “financiamiento colectivo” o “crowdfunding”, para financiar al capital emprendedor a través del mercado de capitales. Al respecto se introduce la figura de la “plataforma de financiamiento colectivo” a cargo de una sociedad anónima autorizada y registrada por la Comisión Nacional de Valores, con el objeto de poner en contacto, mediante portales web u otros medios análogos, a una pluralidad de inversores con emprendedores que presenten un proyecto al respecto. Las únicas formas de participación de los inversores son suscribiendo acciones o prestamos convertibles en acciones de las SA o SAS (sociedades por acciones simplificadas) emprendedoras, o participando en fideicomisos. Se crea al mismo tiempo un mercado “secundario” para que los inversores puedan volver a negociar los títulos adquiridos. Quedan afuera del sistema los usos de plataformas para obtener fondos con destinos benéficos, para la venta de bienes o servicios y para préstamos.

La tercer novedad consiste en la creación de la “Sociedad por Acciones Simplificada” o “SAS”, que es un nuevo tipo social, con una reglamentación autónoma fuera de la ley general de sociedades, que combina las ventajas relativas de la SRL con las propias de la SA, a las que suma flexibilidad y ventajas específicas, con facilidades de constitución y actuación, escasas normas imperativas y pocos límites. Entre sus características más destacadas cabe señalar: la posibilidad de ser unipersonal, el bajo costo derivado de un capital insignificante, la posibilidad de captar capitales mediante diversos tipos de acciones o por medio del “crowdfunding”, las prestaciones accesorias de servicios pasados y futuros, la posibilidad de prohibir la transmisión de acciones por diez años, la invitación a resolver los conflictos por negociaciones y arbitraje, el uso de las nuevas tecnologías para los actos societarios y para los registros contables, y la preeminencia de las cláusulas de los estatutos sobre otras normas.

Ahora bien, como consecuencia de estas novedades, la nueva ley introduce, a nuestro juicio, importantes cambios en lo económico, lo cultural y lo legal.

En lo económico, porque implica generar mecanismos inéditos para apoyar la creación y el financiamiento de nuevas empresas como factores generadores de mano de obra y productores de nuevos bienes y servicios para la sociedad, a expensas de un pequeño sacrificio fiscal. También activará el mercado de capitales con la legalización de las actividades de “crowdfunding” y da nuevas oportunidades para los inversores grandes y pequeños. Al mismo tiempo, ayudará al fortalecimiento y continuidad de las “empresas familiares” al permitirles adoptar una forma societaria que les facilitará una mejor relación entre familia y empresa.

En lo cultural, porque cambia el horizonte de los jóvenes estudiantes que ahora no será solo el de conseguir su primer empleo sino también el de crear su propia empresa, lo que lleva a un cambio de “mentalidad” y de los objetivos hacia donde debe dirigirse la educación pública y privada en cuanto a la formación de habilidades.

Finalmente, desde el punto de vista legal, la introducción de la Sociedad Anónima Simplificada, al dar preeminencia a las cláusulas de los estatutos, al permitir regular libremente a la estructura del capital y de los órganos sociales, al sacar los conflictos de los tribunales  y pasarlos a su resolución privada y, sobre todo, al prescindir de toda intervención de la “autoridad de aplicación societaria”, o sea de la Inspección General de Justicia, es un importante cambio hacia la privatización del derecho de las sociedades cerradas.

Es por eso que celebramos la sanción de esta ley y confiamos en que las reglamentaciones, que dentro de los sesenta días de su publicación deben dictar el Poder Ejecutivo Nacional (Ministerio de Producción), la Comisión Nacional de Valores, la AFIP y los Registros Públicos, mantengan los plausibles objetivos legales y permitan alcanzarlos en su totalidad.

[1] Doctor en Derecho. Profesor Titular de Derecho Comercial en las Facultades de Derecho y de Ciencias Económicas de la UBA. www.favierduboisspagnolo.com

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